Pero y nuestra familia?
A medida que pasaban los días mi esposo y yo estábamos cada vez más seguros de nuestra decisión, entre más investigaba y más leía sobre Australia, más me entusiasmaba el proyecto de emigrar.
Le comenté a mi hermana todo lo leído y considerado y literalmente "arrugó". Australia está muy lejos, hay que hablar perfectamente inglés. Si ya tendría que hacer el sacrificio del idioma, al menos podría irse a Canadá, que está mas cerca. Pero igual habían decidido esperar un poco más, venían las elecciones a gobernadores y alcaldes y tal vez las cosas podrían mejorar.
Hablé entonces con mi prima, y le comentamos nuestra decisión de irnos a Australia. Me comentó que ella también se sentía mas atraída hacía ese país, que ella tampoco creía que la situación en Venezuela iba a mejorar, al menos no en el corto o mediano plazo, que investigaríamos mas sobre el proceso de migrar, pero que no veía a su esposo del todo convencido con la idea.
En este punto les comentaré que el esposo de mi prima, es el hermano de mi esposo, así que al final estamos todos emparentados, y de cierta manera eso nos hacía algo de ilusión: ya nos veía a todos emigrando en manada: mi hermana, mis cuñados, mi sobrino, mi prima mi esposo y yo.
Tal vez más adelante hasta podríamos pedir a mis papás y a los suyos. Sería como llevarte a otro país ese pequeño círculo de apoyo de alguno de tus familiares más queridos, y que en los momentos difíciles al menos podríamos darnos ese apoyo mutuo, esa mano mas que amiga... familiar.
Así que entonces mi esposo procedió a notificarle a mis suegros: ellos siempre comprensivos con las decisiones de sus hijos, prometieron darnos su apoyo. Ahora me tocaba hablar con mis papás: creo que jamás olvidaré la mirada de tristeza de mi papá... Australia! al otro lado del mundo! pero igualmente me dijo que si era nuestra decisión, ellos la respetaban. Pero que no nos hiciéramos a la idea de que ellos también se irían "a estas alturas de mi vida, mis huesos se quedan en Venezuela". Mi mamá lo tomo con una actitud entre la incredulidad y la negación, que se podía ver en su rostro, pero igualmente me dijo que respetaba nuestra decisión y que por supuesto opinaba igual que mi papá, ellos se quedarían en Venezuela.
Nuevamente empezaron a atormentarme todas las interrogantes que me había hecho cada vez que se asomaba la decisión de emigrar: y si le pasa algo a un ser querido? algún familiar o amigo enferma o muere? cómo vienes de emergencia a Venezuela cuando estás a continentes de distancia y al menos 25 horas de vuelo? ir o venir a Australia es tan costoso que decir que vendríamos al menos una vez al año ya sonaba ambicioso y pedirle a nuestros familiares trasladarse en un viaje tan caro con una moneda que cada vez vale menos con los controles cambiarios existentes en el país no estaría nada fácil!
Nuevamente el miedo: nuestros padres no se ponen mas jóvenes cada día... y mi abuela? mis tías? me perdería la infancia de mi sobrino, su adolescencia? se olvidaría de su tití favorita? y nuestros amigos? mi esposo y yo tenemos las mismas amistades desde hace al menos 14 años!! cómo vuelves a encontrar amigos como los nuestros?
Entendimos que de todas maneras al estar en otro país del mismo continente o no, ya significaría estar lejos.
Que de todas maneras nos vamos a perder muchos momentos con familiares y amigos cercanos apostando por el sueño de vivir en un lugar mejor, en una sociedad mejor y de formar nuestro propio núcleo familiar en un país desarrollado, seguro, dónde tendríamos la tan anhelada "calidad de vida" que sentimos no tener Venezuela.

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